Alabastro
VII-IV aC
Empúries (L’Escala – Alt Empordà)
En las tumbas griegas emporitanas, tanto de incineración como de inhumación, algunas de las ofrendas más abundantes son los recipientes destinados a contener ungüentos y aceites perfumados: de tipología muy variada (alabastros, lécitos, aríbalos, anforiscos, ungüentarios…), fabricados con diversos materiales (fayenza, cerámica, vidrio moldeado sobre un núcleo, piedra…), de fabricación local o importados. Son ofrendas a los difuntos, parte del ritual funerario y, también, un indicador de la clase o posición social del difunto y su familia. Estos recipientes, a menudo de gran belleza, nos hacen olvidar que son solo eso: recipientes; y que lo que realmente importaba era su contenido. Cuando llegaban por vía comercial, de Egipto, de Atenas o de Corinto, posiblemente ya venían llenos.
Hoy presentamos un alabastro, hecho de alabastro, y procedente del Mediterráneo oriental, probablemente de Egipto, con una cronología muy amplia, entre los siglos VII y IV a. C. Muestra una de las formas más comunes de este tipo de vasijas: cuerpo alargado, piriforme, con un par de pequeños pezones y labio plano. En ese caso, está formado por dos piezas, el cuerpo y el labio, con forma de tapón, que encajan perfectamente. El término alabastro se refiere al tipo de recipiente y no solo al material. Hay alabastros de vidrio, de cerámica…
En las colecciones emporitanas de nuestro museo contamos con 14 alabastros como este, de procedencia oriental, de tipología variada y hechos de alabastro o de una roca similar.
Estas vasijas de piedra de origen egipcio u oriental tuvieron una amplia aceptación y fueron imitados en vidrio moldeado y en cerámica más económica. Nos referimos a los alabastros corintios o a los atenienses de figuras negras, soportes de una riquísima y variada decoración, pero también a los mucho más modestos, de pasta clara masaliota, sin decoración, como los hallados en la necrópolis de Sainte-Barbre, en Marsella.