Hierro
III-II aC
Mas Castellar (Pontós - Alt Empordà)
Conocemos bien la mayor parte de la panoplia de los guerreros ibéricos, tanto las armas ofensivas (diversos tipos de espadas y lanzas, dagas…) como las defensivas (cascos, corazas…), ya que se han conservado al estar fabricadas en hierro o bronce. Sin embargo, hay un arma defensiva, el escudo, de la que solo se ha conservado una de sus partes: el umbón, que era de metal. El cuerpo del escudo era de madera, normalmente recubierto de cuero y tela, materiales que solo se conservan en condiciones muy específicas.
Las descripciones de los autores clásicos y las representaciones en escultura —como las de los guerreros de Osuna— o en la decoración de vasijas cerámicas, nos permiten conocer con bastante precisión cómo eran estos escudos y qué era el umbón.
Se trataba de escudos de tipo celta, fabricados en madera y de forma ovalada, que se sujetaban y manejaban con un mango (de madera o metal) situado horizontalmente en el centro de la cara interior. Un orificio en este punto permitía manejar fácilmente el escudo con la mano. Pero era necesario protegerla. Para ello, se colocaba una pieza de madera, la espina, a lo largo de todo el borde exterior del escudo, con la parte central ahuecada y cóncava que se ajustaba a la mano para protegerla. Por encima, rodeándola y reforzándola, se encontraba el umbón, que en este caso es del tipo alado. Se fijaba al cuerpo del escudo con remaches que atravesaban las alas. La espina y el umbón, además de proteger la mano del guerrero, hacían que el escudo fuera más resistente a los golpes de las armas enemigas.
El umbón que presentamos aquí procede del Mas Castellar (Pontós, Alt Empordà), está fabricado en bronce y data de los siglos III-II a. C.