Cerámica
I dC
Empúries (L’Escala – Alt Empordà)
Las lámparas de arcilla eran una de las principales fuentes de iluminación en los hogares romanos. Fabricadas con moldes, presentan un repertorio gráfico muy amplio del mundo romano: escenas de la vida cotidiana, dioses, diosas y personajes mitológicos, objetos, animales, escenas eróticas, vehículos y, por supuesto, representaciones de los juegos y espectáculos de la época: gladiadores, luchadores, carreras de cuadrigas, actores y máscaras teatrales.
El Municipium Emporiae, el Empúries romano, contaba con un anfiteatro y una palestra, pero carecía de teatro, el característico edificio semicircular. Sin embargo, los emporitanos que nunca habían podido asistir a una representación teatral podían hacerse una pequeña idea de ella a través de lámparas que representaban máscaras, como la que aquí presentamos. En la base lleva la marca del fabricante: C.OPPI.RES (Caius Oppius Restitutus), un importante taller itálico, el más representado en Empúries, activo entre los años 80 y 160 d. C.
En el teatro romano clásico, los actores (histriones) eran siempre hombres. Tanto en las tragedias como en las comedias, los diferentes tipos de vestuario y sus colores, y especialmente las máscaras (personae), que eran muy variadas, indicaban en cada caso qué personaje, masculino o femenino, se estaba representando. De hecho, más que personajes individuales, se trataba de personajes arquetípicos, lo que los hacía fáciles de identificar a simple vista.
Parece que las actrices aparecen, al menos de forma esporádica, alrededor del siglo IV d. C. Sin embargo, en un género teatral, el mimo (mimus), sí que siempre habían actuado hombres y mujeres conjuntamente. Los gramáticos romanos lo definían como la representación de acciones vulgares y de personajes groseros. Eran obras breves, de carácter realista y satírico, que gozaron siempre de gran predicamento. En este caso, y a diferencia de la tragedia y la comedia, actores y actrices actuaban sin máscaras.